San Lorenzo necesitaba una respuesta inmediata después del debut, y la encontró lejos de casa. En el estadio Víctor Antonio Legrotaglie, el equipo de Damián Ayude jugó un partido de oficio, bancó los momentos de presión del local y resolvió todo con una jugada que sintetizó la noche: aceleración, decisión y golpe final.
Cuello, desequilibrio constante y la llave del partido
Desde el arranque, Alexis Cuello fue el futbolista que marcó la diferencia. Atacó los espacios, ganó metros con potencia y obligó a Gimnasia a retroceder más de lo que quería. San Lorenzo no tuvo un dominio sostenido, pero sí un plan claro: cuando Cuello entraba en acción, el partido se rompía.
Herazo entró y, en la primera, cambió la historia
El gol llegó en el segundo tiempo y tuvo el sello del oportunismo. Herazo apareció para definir una acción que nació en una gran jugada de Cuello: asistencia perfecta y resolución inmediata para el 1-0, en un tramo del encuentro que pedía precisión más que brillo. Fue el tipo de gol que vale doble: por el resultado y por el envión anímico.
Orden, paciencia y tres puntos que alivian
Gimnasia empujó, hizo sentir el contexto y buscó el empate hasta el final, pero San Lorenzo sostuvo el orden y manejó los tiempos con inteligencia. Sin sobrarle demasiado, el Ciclón defendió lo suyo y cerró una victoria necesaria: la primera del torneo, para dejar atrás el traspié del estreno y empezar a construir confianza.
Lo que viene: rápido regreso al Bidegain
Con los primeros tres puntos en el bolsillo, San Lorenzo ya cambia el chip: el sábado vuelve a jugar en casa, cuando reciba a Central Córdoba desde las 17.30, con la ilusión de que este triunfo sea el punto de partida.
