San Lorenzo sumó en una de esas paradas que siempre exigen algo más. En la Bombonera, ante Boca, con la presión habitual de un clásico grande y en un partido correspondiente a la décima fecha del Apertura, el equipo de Damián Ayude consiguió un 1 a 1 que se explica tanto por el resultado como por la forma en que lo trabajó. El encuentro se jugó el miércoles 11 de marzo a las 19.45, con arbitraje de Pablo Echavarría.
El golpe de Boca y la reacción azulgrana
El partido tuvo un quiebre claro en el segundo tiempo. Boca se puso 1 a 0 con un gol de Santiago Ascacíbar, pero San Lorenzo no tardó en reaccionar y encontró el empate por medio de Gregorio Rodríguez. La secuencia fue determinante porque mostró que el equipo no se desordenó anímicamente después del golpe. Al contrario: respondió rápido y le sacó al local esa sensación de control que parecía empezar a consolidarse.
Ahí estuvo uno de los rasgos más fuertes del Ciclón en la noche. Lejos de resignarse o quedar atrapado por el contexto, buscó reacomodarse enseguida. Y cuando apareció la posibilidad, la aprovechó. San Lorenzo no necesitó una avalancha ofensiva para volver al partido: necesitó convicción, lectura del momento y contundencia. Eso también habla de un equipo que sabe competir.
Carácter para no caerse en la Bombonera
El propio sitio oficial de San Lorenzo remarcó que fue “un 1-1 que reflejó lo luchado del partido” y destacó que el equipo “entregó todo” hasta el último minuto. Esa descripción encaja bastante con lo que se vio. San Lorenzo no dominó largos tramos, pero sí tuvo actitud, compromiso y una energía competitiva que le permitió no irse vacío.
Para el hincha azulgrana, hay una señal alentadora en eso. Porque más allá de que todavía haya aspectos para ajustar, el equipo viene mostrando una identidad de pelea. No es poco. En torneos parejos, los puntos que se rescatan en escenarios complejos terminan pesando. Y este empate, además de sumar en la tabla, deja la sensación de que San Lorenzo tiene con qué plantarse ante cualquiera. Esa lectura se potencia si se considera que Boca y el Ciclón quedaron con 13 puntos en la Zona A, aunque el Xeneize por encima por diferencia de gol.
Goyo Rodríguez, el grito que cambió la noche
El nombre propio del empate fue Gregorio Rodríguez. El delantero, que había ingresado poco antes, apareció para marcar el 1 a 1 y darle aire a San Lorenzo en el momento justo. Según destacó el sitio oficial del club, fue su segundo gol con la camiseta azulgrana. Pero más allá del dato, lo importante fue el impacto de su aparición: frenó el envión de Boca y devolvió al Ciclón al partido cuando el escenario empezaba a complicarse.
Los equipos que aspiran a sostenerse arriba necesitan respuestas desde el banco, necesitan futbolistas que entren enchufados y sepan leer el partido. Goyo hizo exactamente eso. Entró, estuvo atento y facturó. En noches cerradas, a veces un oportunismo así vale tanto como una gran actuación colectiva. Y en Boedo, ese tipo de apariciones siempre se celebran.
Un empate que suma en la tabla y en lo anímico
El punto también tiene valor en términos de posición. Tras el 1 a 1, San Lorenzo llegó a 13 unidades en la Zona A y se mantiene en zona de pelea en un campeonato apretado. Boca quedó con la misma cantidad de puntos, aunque arriba por diferencia de gol. Además, las crónicas posteriores señalaron que el clima en la Bombonera no fue bueno para el local y que hubo silbidos tras el partido, lo que refuerza la idea de que el empate dejó mejores sensaciones del lado azulgrana.
Desde la mirada de San Lorenzo, eso importa. Porque no solo se trata del número en la tabla, sino del mensaje competitivo. El equipo fue a una cancha complicada, no se achicó y sumó. En una temporada en la que cada fecha cuenta, ese tipo de actuaciones ayudan a construir confianza, respaldo interno y también conexión con el hincha, que necesita ver un equipo con temple.
La preocupación por las lesiones
La gran sombra de la noche, sin embargo, pasó por las lesiones. El sitio oficial de San Lorenzo ya había marcado durante la crónica del partido que lo más triste habían sido las salidas de Ezequiel Cerutti y Gastón Hernández. Y este jueves se confirmó la peor noticia: Cerutti sufrió una ruptura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, mientras que Hernández padeció una ruptura de la plástica ligamentaria del cruzado anterior de la rodilla izquierda. Ambos deberán ser operados.
Es un golpe durísimo para el plantel. No solo por lo que representan desde lo futbolístico, sino también por su peso dentro del grupo. Cerutti y el Tonga son dos referentes, y perderlos en este momento cambia inevitablemente el panorama de San Lorenzo para lo que viene. Por eso, aunque el empate en la Bombonera se valora, el saldo emocional quedó inevitablemente atravesado por esa preocupación.
Dos lesiones graves, el comunicado de San Lorenzo
Lamentamos comunicar que luego de realizarse los estudios médicos correspondientes, Ezequiel Cerutti sufrió ruptura de ligamento cruzado anterior de rodilla derecha y Gastón Hernandez ruptura de plástica ligamentaria del cruzado anterior de rodilla izquierda. Ambos jugadores serán intervenidos quirurgicamente., dice el comunicado del club.
El Tonga y el Pocho son para nuestro club dos referentes, dentro y fuera de la cancha, y los estaremos acompañando durante todo el proceso de recuperación.
Rincón Azulgrana se soidariza con Tonga y con Pocho y les desea una buena recuperación y mejor regreso
El resumen del partido
