Con la programación de las primeras 12 fechas, San Lorenzo ya sabe cómo será el arranque real: cuándo juega, dónde y con qué ritmo se va a mover el equipo.
En el calendario aparecen rápidamente partidos que marcan el pulso del semestre. Uno de ellos es el clásico ante Huracán, ubicado en febrero y con un contexto siempre especial.
También hay choques de alto voltaje que obligan a planificar con precisión: rivales grandes y partidos que caen en mitad de semana, lo que suele impactar en descanso, logística y preparación.
El calendario, además, deja la sensación de “agenda apretada” desde el minuto uno: poco espacio para recuperar y necesidad de rotación si aparecen viajes largos o lesiones tempranas.
A todo esto hay que sumarle que este año además San Lorenzo juega la Copa Sudamericana, y como siempre la Copa Argentina, por lo que el calendario será muy exigente.
