miércoles. 28.09.2022

De un tiempo a esta parte ir al Nuevo Gasómetro a ver a San Lorenzo suele ser un plan que no termina con sonrisas para los hinchas del Ciclón, que apenas pudo ganar un partido de local -contra Boca- en todo lo que va 2022. Ayer no fue la excepción, al dilapidar la chance de sumar otra victoria ante un rival que salió a jugar con once suplentes, por su próximo compromiso copero.

La sensación de bronca con la que nos fuimos de la cancha fue quizás más marcada porque el equipo, aún sin ser un cúmulo de virtudes, pero sí con rendimientos muy altos como los del Perrito Barrios y Juan Ignacio Méndez, debió y mereció ganarle a Estudiantes de La Plata.

Hubiese sido sanador meter dos victorias al hilo tras 48 juegos, pero el equipo de Rubén Darío Insúa está para esto... pelear los partidos, correr los 90 minutos y sumar casi siempre, salvo cuando te meten la mano en el bolsillo como contra Barracas Central.

El camino es duro y más allá de la chance perdida, no hay tiempo para lamentos: el viernes en Paraná se viene una parada brava, en la que el Ciclón no llegará como claro favorito a la victoria y eso es, al menos en la previa, una buena noticia porque este equipo se siente sin el traje de candidato y en partidos con campo abierto. En los seis triunfos que llevamos en 2022 cinco fueron de visitante y en partidos chivos: Talleres, Unión, Newells, Central Córdoba y Argentinos. Vamos a ver si podemos sumar al buen Patronato de Sava y agrandar la lista.

Para qué está el San Lorenzo de Insúa
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