El Ciclón compenzó el partido "dormido" y el Granate se puso 2-0 rápido en el primer tiempo con tantos de Rodrigo Castillo a los 24' y Carlos Izquierdoz de cabeza a los 30', dejando al equio visiblemente golpeado.
Pero en el segundo tiempo llegó la reacción azulgrana:dela mano Alexis Cuello, el mejor de la cancha sin dudas, quien descontó de penal y luego metió el segundo, cuando caíamos por 3 a 1, para ponerle fuego al final, con el equipo volcado al ataque y chances claras que no entraron.
Lo que más duele no es solo el resultado, sino cómo se escapó: una defensa que falló en los momentos clave del primer tiempo, un arranque dormido que pagamos caro y esa sensación de que con un poco más de suerte o precisión en el área rival, este partido era nuestro. Cuello la rompió toda, gestando jugadas, convirtiendo y siendo el alma del equipo, reafirmando por qué es indispensable en este San Lorenzo que pelea por levantar cabeza tras las inhibiciones. Lanús se llevó los tres puntos aguantando atrás y con un golazo de Marcelino Moreno para liquidarlo, pero el Ciclón mostró orgullo, reacción y hambre en el complemento, ese carácter que la gente pide y que promete peleas épicas en lo que viene. ¿Arranque injusto o lección dura para encenderse?
