El clásico dejó bronca. Porque San Lorenzo empezó con decisión, intentó imponer condiciones y fue a buscar el partido desde el arranque, pero Independiente golpeó en el momento justo. El Rojo aguantó los primeros avances azulgranas y, en una contra, encontró el 1-0 por intermedio de Matías Abaldo. En el inicio del segundo tiempo, Maximiliano Gutiérrez amplió la ventaja y puso el 2-0 para la visita.
El Ciclón reaccionó tarde, pero dejó una señal
Cuando parecía que el partido se escapaba definitivamente, San Lorenzo encontró el descuento en el tramo final. Ezequiel Herrera capturó una pelota tras una serie de rebotes y marcó el 2-1 que volvió a encender al Nuevo Gasómetro. El equipo fue con lo que tenía, empujó, metió gente en campo rival y estuvo muy cerca del empate con una chance de Diego Herazo que fue salvada de manera providencial.
No alcanzó, pero la reacción final mostró que San Lorenzo no se entregó. Y eso, de cara a una instancia mata-mata, no es un dato menor. En los playoffs, los partidos suelen definirse por detalles, carácter y eficacia. El Ciclón deberá corregir mucho, sobre todo en defensa y en la manera en que queda parado ante las transiciones rivales, pero también sabe que tiene argumentos para competir.
Una derrota que duele, una clasificación que vale
La caída ante Independiente pega porque fue en casa, en un clásico y ante un rival directo. El Rojo, con el triunfo, saltó al quinto lugar de la Zona A, mientras que San Lorenzo quedó a la espera de terminar séptimo u octavo según cómo se complete la fecha. Lo importante, más allá de la posición final, es que el Ciclón está adentro.
Para un equipo que atravesó un torneo con altibajos, la clasificación representa una oportunidad concreta para resetear la cabeza. La fase regular ya quedó atrás. Ahora comienza otra historia: partidos decisivos, margen de error mínimo y la obligación de competir con otra intensidad.
La mala noticia: Cuello no estará en octavos
Además de la derrota, San Lorenzo sufrió otra complicación importante: Alexis Cuello fue expulsado sobre el final por simulación y se perderá el duelo de octavos de final. Es una baja sensible para el armado ofensivo del equipo, justo en el momento en que cada pieza puede ser determinante.
El cuerpo técnico deberá resolver cómo reemplazarlo y cómo potenciar a un ataque que necesita ser más profundo, más preciso y más contundente. El descuento de Herrera y la chance de Herazo dejaron claro que San Lorenzo puede lastimar, pero también que no puede regalar tantos minutos antes de reaccionar.
Ahora, todos juntos por el sueño
San Lorenzo perdió el clásico y eso siempre duele. Pero el Ciclón está en playoffs. Y cuando San Lorenzo entra en una instancia decisiva, la historia obliga a mirar para adelante.
La noche terminó con bronca, sí. Pero también con una certeza: Boedo sigue vivo. Ahora empieza otro campeonato, uno en el que no hay mañana y en el que el equipo deberá mostrar carácter, concentración y amor propio para transformar esta caída en impulso.
San Lorenzo está adentro. Y mientras haya playoffs, hay ilusión.
